La formación me permitió comprender el espiritú de servicio. Me abrió puertas internas, fuí despegando de limitaciones y me abrí a recibir tanto como a dar.
El trabajo con el sonido eleva y lleva a un espacio indescriptible para la mente.
Me sentí fuera del tiempo y el lugar se transformo en un refugio.
Cada encuentro iba subiendo en una espiral. El curso es un espacio de juego, investigación, amistad, se vibra por todos los poros.
Me sorprendió la capacidad que tiene el sonido de transformar, es una herramienta super transformadora que no te deja solo frente a la oscuridad, sino que te muestra y te contiene.
Eso es también lo que ustedes me reflejaron, la importancia del soporte grupal, de la contención emocional para superar las propias barreras, eso destaca la calidad humana y la voluntad que tienen para trabajar.
Rodrigo
Fue una vivencia o una convivencia muy rica en todo sentido. Los encuentros se realizaron en un ambiente donde cada alumno se sentía participante y no espectador, el sentir la calidez me animó y en más de una oportunidad ahuyentó mis temores.
La riqueza del curso de terapeuta de sonido, se aumento con la convivencia. Creo que es una experiencia para recomendar, un descubrimiento interesante, una herramienta de trabajo importante.
Teresa
En la formación como terapeuta de sonido los cuencos fortalecieron el contacto con el sanador que hay en mí. Tanto cantar como tocar los instrumentos que tengo me generan un bienestar inmediato, mi estado de conciencia se modifica, disminuye la ansiedad y aumenta mi sensación de paz. El sonido me ayuda a contactar con lo sagrado, me sirve de puente para conectarme a lo Divino.
Carlos
Una experiencia integradora, encontrando la expresión del Ser por un medio artístico junto con la expresión de la Luz en el propósito sanador, todo ello en un contexto de calidez humana que ilumina los encuentros como el Sol vibrando vida en el horizonte. Una vivencia de aprendizaje y crecimiento realmente enriquecedora.
Andrés
Esta experiencia me ayudó a descubrir mi propia voz y el inicio de un camino de expresión mediante diversas técnicas. Cada encuentro fue un gran abrazo de Luz, en el que hubo lágrimas y risas sostenidas de una energía amorosas. ¡Infinitas gracias!
Fernanda
El sonido, el canto de armónicos, los mantras y el amor en este gran espacio de Cielo en la Tierra, Luz Venidera, me aportó más luz en mi vida y en mi interior. Llegué de una manera y me voy renovado en muchas cosas... la más importante para mí es que aprendí a no juzgar y a ver un poco más en profundidad el interior de cada Ser. Acepto mucho más las cosas, me afecta menos lo inarmónico porque aprendí a ver lo más puro en todo y en todos.
Eduardo
La vivencia me aportó crecimiento, confianza, apertura, compromiso con el grupo y aceptar con integridad las diferencias.
Creo que brindan calidad, profesionalismo, amor, compromiso y coherencia.
Gabi
Vincularme con esta herramienta me habilito una mayor comprensión: el de la observación. Logro perdonarme, perdonar, duermo mejor, siento conexión espiritual. He modificado hábiitos y costumbres, formas de pensar y de reaccioner o de no reaccionar como logro de esta auto-observación y equilibrio
Orlando
El domingo pasé por un estado de buen ánimo a una sensación de tristeza que me invadió. Cuando comienza el masaje con el cuenco, exteriorizo esa emoción a través de un llanto continuo que ya no pude contener, la emoción viene a mí pero parece lejana y me conmueve. Monique toma mi mano y canta y pregunta si quiero seguir, “si” le contesto sin pensarlo, y seguimos.Sentí mi cuerpo vibrar, parecían escalofríos, espasmos, cada fibra de mi ser vibraba, sentí cómo el agua dentro de mí vibraba en ondas. Llega a mí una calma. Aún lloraba, estaba perpleja y liviana.
Al salir del taller sentí la mente lúcida, despejada. El vibrar de los cuencos me acompañó por varios días, hasta en los sueños. Las semanas siguientes se sucedieron y el estado de paz interno me inunda desde entonces.
Diana
La experiencia ha sido muy enriquecedora... en una ocasión, entonamos un mantra, el cual me pareció hermoso y me conmovió desde las primeras notas que escuche. Cuando comencé a cantarlo, noté que el mantra evocaba en mi mucha devoción, a pesar de que nunca había cantado o escuchado nada parecido. Las lagrimas corrían por mis mejillas, casi sin quererlo y me producía una sensación de infinita paz y conexión.
Durante la semana siguiente traté de recordar ese y otro mantra que habíamos entonado en las clases, pero no conseguía hacerlo. Sin embargo, una noche, mientras estaba casi dormida, ambos vinieron a mi mente con una claridad y precisión sorprendentes, casi como si una voz celestial los susurrara al oído. Sentí una tranquilidad y un "cobijo" pleno de amor.
Paola
A partir de las experiencias en el taller de la voz pude finalmente entrar en el "espacio"...
Ese lugar que a través de libros, testimonios y pruebas estuve buscando durante tantos años, finalmente estaba delante de mis propias narices.
Quizas lo que me di cuenta es que tratandose del espacio, no es cuestion de buscarlo ni de esforzarse, porque en si, es nuestro estado natural de ser.
Desde el espacio podemos ser sin ningun tipo de trabas, condicionamientos, restricciones o limitaciones. Desde ese estado de cosas podemos finalmente ser un eslabon en la cadena de la corriente de la vida.
Julián








