Presencia Viva
Despiertos en la dimensión en que co-creamos la vida
¡Detente!
No hay lugar adonde ir ni nada que hacer
Pero sí hay todo que Ser…
Michael Brown
Vivir en el espíritu es la libertad suprema de toda circunstancia exterior. Cuando enraizamos nuestra presencia en la dimensión divina que nos habita, nos anclamos a la felicidad perenne de la vida. Desde este Centro, cualquier movimiento de nuestro karma, afinidades positivas o negativas pueden ser vivenciadas como parte del paisaje preparado para el florecimiento de nuestro Ser. No necesitamos cambiar nada afuera en las circunstancias, porque estamos siendo guiados a través de la Fé, por nuestra Sabiduría natural.
Habitar el Centro o la presencia es un estado de verdadera Fé. El centro de nuestro Ser es por naturaleza un misterio… Su gran paradoja es ser vacío tal como lo describe Buda Sakyamuni pero a la vez engendrar la totalidad, como lo expresa la física cuántica.
En la Presencia no hay forma, no hay definiciones, no hay nada que se parezca a la certeza. Y aún así… si con-fi-amo-s -con fe y amor-, como en la galera de un mago, todos los recursos que existen en la Creación estarán allí, dentro nuestro, disponibles amorosamente para ser co-creados cuando tengamos la necesidad. La Presencia Viva es un estado en el cual nos fundimos sin ningún esfuerzo en nuestra esencia divina para responder conscientemente a cada experiencia que nos toca vivir.
Para lograr esto, no alcanza con leer y “saber” … porque la Presencia es una experiencia real y viva. Del mismo modo, el falso Yo tiene su textura y densidad… sólo conociendo profundamente ese territorio es que podemos desvanecer su ilusoriedad.
La Presencia generalmente nos es elusiva… vivimos sumergidos en una burbuja de ilusión que es nuestro tiempo psicológico, donde conviven bajo la hegemonía del Yo historias y etiquetas sobre nosotros mismos, sobre los otros, condicionadas por el pasado y proyectándose hacia el futuro. Y esta ilusión ha creado surcos, nudos y cayos dentro nuestro que nos mantienen atrapados en algún aspecto vital.
Todo camino en búsqueda de la esencia llegado un punto se encuentra ante la encrucijada de trascender esta cadena del tiempo y de la separatividad para encontrarse con el corazón vivo de la vida. Esto implica una maduración profunda de nuestro corazón:
- sanar viejas heridas,
- re-emparentarse (volvernos nuestros propios padres internos),
- revisar la validez de nuestros conceptos y paradigmas,
- flexibilizar nuestra rigidez,
- despertar el testigo interior,
- renunciar a lo falso e ilusorio,
- liberar las ataduras del miedo y la ansiedad,
- transformar el ego de la ira, la queja y el reclamo en la inclusividad, paciencia y tolerancia de la compasión…
- concentrar la fuerza vital y empoderar la presencia,
- despertar la gratitud sin motivo
- transmutar la reacción en una respuesta armónica
- priorizar el medio al fin, la intención a la acción, el proceso al resultado
- cultivar una mente neutral, “sin cabeza”
- habitar la impersonalidad del vacío en el ahora
- colaborar de manera invisible a la transformación de nuestro planeta
Acechando las cuatro direcciones en que se enreda la mente podremos ser cazadores del ahora y experimentar la vitalidad y alegría de nuestro Presencia, pero como todo… necesita ser probado para saber qué sabor tiene porque el mapa nunca podrá ser el territorio…
Para esto, nos serviremos de ejercicios de autoindagación, y ayudados por la presencia del cuerpo y la fuerza transformadora del sonido, la reflexión y la creatividad vamos a ir descubriendo su naturaleza, de qué forma habitamos este Hogar y cómo nos vamos de él.
Una vez que hayamos tocado el Centro de la Presencia, se trata de ejercitar el músculo para que podamos recurrir a él y permitirle, paso a paso, desplegar su misteriosa cualidad… de hacer sin hacer, de Ser al mismo tiempo vacío y completud, fuerza y no violencia, firmeza y flexibilidad…
Y a amar, amar profundamente la organicidad del proceso en que la Esencia se nos despliega hasta alumbrar nuestra eternidad.
¡Eres bienvenido!
Charla introductoria gratuita: viernes 20 de Marzo 19hs
Encuentros quincenales: Primer y Tercer Viernes de cada mes, de 19 a 21.30/22hs
Cupo limitado: Hasta 15 personas. Se requiere entrevista previa.
Duración: Abril a Noviembre
Inversión: $150 mensuales
Este trabajo se basa en la experiencias de muchos maestros : Buda Sakyamuni, Lao Tsé, Confucio, Jesús, Krishnamurti, Eckart Tolle, Richard Moss, Ron Kurtz (Hakomi), Michael Brown, Daniel Goleman, mi maestro José y mi guía Juan Carlos, y todas las partículas divinas visibles e invisibles que he conocido en mi vida, los que me amaron, los que me mostraron los dientes, los que fueron generosos, los que me robaron, los que me entendieron, los que creyeron que estaba loca, los que me ayudaron, los que me pusieron piedras…. Gracias!!!!